La gótica se tiende en la cama con una lencería negra y el aceite ya está abierto. El man le unta la espalda, las pompos, las piernas, sin afán. Es un masaje al principio, de esos que van subiendo de tono con cada pasada de mano.
Y subió. Él le mete un dedo, luego otro, y cuando ella se arquea completa se la coge por el culo. La pintura negra de sus uñas se marca contra las sábanas mientras trata de agarrarse de algo. El aceite resbala por todos lados y hace que todo entre más fácil.
Ella chilla bajito, con la cara hundida en la almohada. Suena algo de fondo, como la tele en otro cuarto, y ninguno para. La escena corta con él todavía adentro.
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