Carina se va para el monte y allá mismo empieza a quitarse la ropa. Entre la vegetación de la loma, con la camiseta sin mangas acabando en el suelo, la colombiana se queda casi en nada y se acaricia la cuca parada, mirando de vez en cuando hacia los lados, como si alguien pudiera pasar.
El verde la cubre más que la ropa que traía. Ella se toca despacio, sin afán, con el viento dándole en la piel desnuda. De porno colombiano al aire libre no hay aquí ni poses de estudio: todo pasa entre plantas, tierra y silencio. Cuando acaba se pone la camiseta otra vez y baja el sendero como si nada.
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