La colombiana se bota en el sofá de la sala con los tatuajes a la vista y el culo hacia arriba. El man no pierde tiempo: le suelta el primer azote, espera la reacción y le mete un dedo por atrás sin avisar. Ella se arquea y se queja, pero sube el culo buscando más.
Entre azote y azote él la dedea despacio, sintiendo cómo se va mojando con cada pasada. La vieja no para quieta ni un segundo, se gira a mirarlo y le pide que siga, sin acordarse del celular que graba este xxx colombia nacional desde el costado del mueble.
Él le da otra nalgada, esta vez más fuerte, y ella entiende el mensaje: se queda quieta, respira hondo y recibe todo. En la cocina suena algo de fondo que ninguno de los dos va a revisar.
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