El esposo cree que ella está trabajando tarde. La vieja está en un cuarto de hotel, con una lencería azul que nadie le puso, abierta para otro que no es él. Y no es la primera vez: se le nota en la falta de apuro, en cómo el man la pone en cuatro sin pedirle permiso.
Ella gime bajito para que no se oiga en el pasillo y se muerde el labio cada vez que él aprieta. El celular quedó grabando sobre la mesita y nadie lo mira. Es porno nacional colombia casero de toda la vida: una esposa infiel, bien puta, pagando los cuernos con intereses. Cuando termina, pide baño y se encierra a arreglarse frente al espejo.
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