Antes de la faena siempre hay una charla. Esta colombiana llegó al casting con un vestido rojo que le descubre los hombros y los brazos tatuados hasta el cuello. El man la entrevista de pie, con saco claro y las manos juntas, mientras ella responde con una sonrisa segura. El porno colombiano de casting suele empezar así: primero la charla, con la cámara todavía apagada.
La pelada no se cambia de ropa ni se retoca nada, tal cual llegó, así entra a grabar. Se nota que sabe hablar de frente, aunque se le escapa la risa un par de veces. Los dos siguen conversando camino adentro del edificio, entre los arbustos de la entrada. La cámara los sigue hasta la puerta y corta ahí, con los dos todavía hablando.
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