La pelada se quita todo en la cama y solo deja puestos los aretes, el collar y una manilla. El man llega y ella misma se le monta encima, controlando el ritmo desde arriba. Empieza despacio, sin afán, como quien tiene toda la noche por delante. Nada de poses, solo la cama blanca y los dos.
Después se inclina y le mete la polla a la boca ahí mismo, sin perder el ritmo de la cintura. Él la agarra fuerte y se la mete hasta el fondo mientras ella sigue mamando. Las sábanas blancas quedan hechas un desastre y el collar le rebota en el pecho con cada empujón. Cuando acaban, ella se ríe un segundo, se acomoda los aretes y ya.
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