La vuelta arrancó tranquila y terminó en trío sin que nadie lo planeara. La madrastra, una rola que no se hace la santa, se quedó sola con el man y el parcero, y ahí mismo soltó la ropa. Pillate cómo se la monta al primero mientras el otro espera su turno mirando.
Las sábanas ya están hechas un desastre antes de que terminen. Ella se las arregla para atender a los dos, mamándole a uno mientras el otro se la coge por detrás. De las mujeres en bogota que se dejan llevar así, pocas aguantan tanto sin quejarse. El man todavía está adentro cuando ella voltea a mirar al otro.
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