La vecina pelirroja llegó con una excusa cualquiera y en dos minutos ya estaba sin ropa sobre la cama. Tiene un tatuaje que le baja por el costado y no pierde el tiempo: le quita el pantalón al man, se la mete a la boca y se la trabaja entera, sin afán, agarrada de sus piernas.
Después se pone en cuatro y ahí arranca lo bueno, con él agarrándola de la cintura. La lencería quedó tirada en un rincón y ninguno la mira otra vez. Ella chilla, echa la cabeza hacia atrás y se devuelve contra él para recibirlo más adentro. Puro porno colombiano sin adornos, con la ropa de la excusa todavía en el suelo. Terminan los dos jadeando y ella se queda bocarriba, con los ojos cerrados, recuperando el aire.
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