La colombiana de los tatuajes está sentada en la cama, descalza y sin nada en la parte de arriba. Hoy no apura nada: acomoda una almohada, apoya los pies en el borde y los empieza a mostrar despacio, planta por planta, estirando los dedos uno a uno mientras graba con el celular que tiene en la mano.
Cruza las piernas, marca los arcos con el dedo y acerca los pies al lente para que se vean de cerca. Entre pose y pose se ríe sola, se acomoda el pelo y vuelve a empezar, como si tuviera todo el tiempo del mundo. En el cuarto no hay estudio ni luces, solo ella grabando uno de esos videos porno colombia caseros con el celular.
Para terminar se recuesta sobre la cama, deja los pies cruzados en primer plano y se queda ahí, quieta, mirando fijo sin decir nada.
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